Estoy orgullosa de mí. Estoy orgullosa porque me quiero, porque he aprendido a no darle demasiada importancia a gente que no me la da a mí, aunque a veces se me haga imposible y me hunda, porque además de quererme a mí misma, tengo la necesidad de ser importante, de no ser algo momentáneo, de marcar una gran diferencia en la vida de la gente. Esto no debería ser así pero hay veces que no puedo ocultarlo, siempre me he sentido en segundo plano en la vida de los demás y he de admitir que sigo sintiéndome así. Una persona me dijo que me rodeo de gente que no me trata bien, pero a veces es imposible pensar que de tanta gente la culpa es de todos menos mía. ¿Cómo va a haber tanta gente equivocada? El problema debo de ser yo, el mundo no va a estar en mi contra. Quizás la culpa es mía pero no por no ser importante para nadie, sino por pensar demasiado y creerme algo que no es cierto. A veces necesito sentirme mal y busco cualquier tontería que lo consiga, le doy mil vuel...